Save the Children y GSK, unidos para salvar la vida de millones de niños

Cada día más de 16.000 niños mueren antes de cumplir los cinco años, la mayoría de ellos por causas que se pueden prevenir o tratar.

Sin embargo, las situaciones de pobreza extrema y malnutrición que enmarcan la realidad de estos menores, provocan que enfermedades comunes en la infancia como la diarrea, la neumonía y la malaria se conviertan en las principales causas de mortalidad infantil de los países más vulnerables. Además, la escasez de alimentos, la falta de higiene y agua potable y las dificultades para acceder a tratamientos simples y asequibles amenazan la supervivencia de millones de niños y niñas.

Ante esta situación, GSK y Save the Children sostienen una alianza de colaboración desde 2013 para lograr un ambicioso objetivo: salvar la vida de un millón de niños en algunas de las comunidades más pobres de todo el mundo.

Ambas organizaciones comparten conocimientos y experiencias en el marco de su alianza global, denominada "Orange United", un proyecto mundial que realiza su labor en los continentes de África, América Latina y Asia, y que ayuda a salvar la vida de un millón de niños de Kenia, Burkina Faso, República Democrática del Congo, Malí, Colombia, Ecuador, Bangladesh o Vietnam, hasta alcanzar un total de 37 países.

“Hablamos de un derecho fundamental, el derecho a la supervivencia. Hablamos de salvar la vida de niños y niñas que pueden morir por causas prevenibles en países avanzados”, explica Raul Arnaiz, Especialista Senior en Alianzas Corporativas en Fundación Save the Children.

Hablamos de salvar la vida de niños y niñas que pueden morir por causas prevenibles en países avanzados”

El impacto mundial de ‘Orange United’

Esta alianza tiene como propósito garantizar la asistencia sanitaria y mejorar la calidad de vida de la población infantil más necesitada. Por ello, el proyecto "Orange United" se centra en reducir la mortalidad de los niños y niñas y mejorar el acceso a la atención médica básica, a través de la investigación y desarrollo de medicamentos innovadores, la dispensación de fármacos y vacunas, la formación y equipamiento de los trabajadores de salud, la ayuda en situaciones de desastres o crisis humanitaria y el trabajo a nivel local y global para exigir políticas de salud infantil más sólidas.

“Tenemos un reto ambicioso por delante, pero juntos podemos conseguirlo. Solo fijando metas ambiciosas como las que nos hemos marcado, alcanzaremos resultados de alto impacto para la infancia”, afirma Arnaiz. Así lo demuestran las cifras. El especialista Senior en Alianzas Corporativas en Fundación Save the Children comparte los grandes retos que la alianza entre GSK y Save the Children ha logrado hasta la fecha:

  • Más de un millón de niños y niñas han sido revisados y sometidos a pruebas de detección de malnutrición, así como se les ha proporcionado suplemento nutricional.

  • Más de 86.500 niños y niñas han sido completamente inmunizados, más de 290.000 han sido vacunados contra el sarampión o la poliomielitis y 183.438 han sido tratados por neumonía, diarrea o malaria.

  • Más de 13.400 trabajadores de salud han sido formados y 119 clínicas de salud han sido equipadas y mejoradas.

  • Más de 250.000 niños y niñas han recibido ayuda en situaciones de emergencia y crisis humanitaria.

Así mismo, en materia de política sanitaria, la campaña culminó en 2016 con una nueva legislación que ofrecerá atención médica gratuita a niños menores de cinco años y a mujeres embarazadas de Burkina Faso.

Juntos, sumamos

A nivel internacional, GSK y Save the Children forman una alianza innovadora, estratégica y de valor compartido. "Formar parte de un proyecto como este supone para nosotros un impulso muy fuerte a uno de nuestros pilares fundamentales, que es la supervivencia de los niños menores de cinco años. No solo es un importante apoyo económico, sino también en términos de conocimiento y experiencia científica que GSK pone a nuestra disposición", destaca Arnaiz.

No solo es un importante apoyo económico, sino también en términos de conocimiento y experiencia científica que GSK pone a nuestra disposición"

De este modo, la colaboración entre ambas compañías aprovecha el alcance global de Save the Children y la experiencia en términos de innovación y recursos científicos de GSK, una asociación integrada totalmente necesaria para Arnaiz, quién considera que la labor de su ONG “no sería posible sin la colaboración de personas, instituciones y empresas".

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