Vivir con EPOC, optimismo y autosuperación

“Hace 24 años que convivo con tres enfermedades respiratorias: la alfa-1 antitripsina, el asma y la EPOC”. Fernando Núñez tenía 38 años cuando le detectaron una deficiencia de la proteína alfa-1 antitripsina, encargada de proteger los pulmones, causándole así un trastorno hereditario que aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad de los pulmones y del hígado.

Acudió por primera vez al médico porque se ahogaba, también uno de los síntomas principales de la EPOC. “Antes de que me diagnosticaran ninguna enfermedad, no podía casi ni trabajar, me cansaba mucho más de lo normal”, explica. Fue el neumólogo quién le diagnosticó alfa-1 antitripsina y, años más tarde, le detectaron asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una patología degenerativa y crónica que causa una obstrucción o impedimento del paso adecuado del aire por las vías respiratorias. Esta enfermedad acaba cada año con la vida de 3 millones de ciudadanos afectando a una población total de 384 millones de personas en todo el mundo.

Hace ya 24 años que a Fernando le detectaron la primera enfermedad: “Por aquel entonces fumaba 3 paquetes de tabaco al día; nunca eres consciente de lo que puede pasarte hasta que te pasa”. Según la Organización Mundial de la Salud, la principal causa de la EPOC es la exposición al humo del tabaco y muchas veces se podría evitar abandonando pronto el hábito tabáquico.

Constancia y autosuperación

Actualmente no hay cura para la EPOC; aun así, se puede controlar con un tratamiento adecuado y el apoyo necesario. Un caso ejemplar ha sido el de Fernando: “Hasta los 52 años he podido trabajar con total normalidad. Pensarlo ahora me asombra, ya que al principio era casi imposible porque me ahogaba con el mínimo esfuerzo”.

Fernando explica que lo primero que hizo es dejar de fumar, aunque solo representa un primer paso. “También es muy importante no dejar nunca la medicación. Gracias a ella, he ido aguantando bien y la enfermedad avanza lentamente”. Aun así, está inscrito en un programa de trasplante de pulmón, ya que es posible que lo necesite en un futuro. “Calculo que dentro de dos o tres años, si no empeoro, me harán el trasplante”.

“Antes andaba 250 metros en seis minutos en la cinta estática y ahora casi lo he duplicado”

Se ha demostrado que el ejercicio físico es beneficioso para las personas que sufren EPOC. Hace un año y medio aproximadamente que Fernando práctica la fisioterapia respiratoria dos veces por semana. La rutina de este método curativo consiste en “hacer respiraciones, masajes y técnicas manuales que sirven para eliminar excesos de secreciones y hacer un rato de cinta estática”, explica. El cambio que ha notado en este año y medio es muy favorable. “Antes andaba 250 metros en seis minutos en la cinta estática y ahora casi lo he duplicado. ¡Hasta soy capaz de hacer carreras de un minuto!”. Además, el médico le ha recomendado beber al menos 2 litros de agua al día.

Dar visibilidad a la enfermedad

Fernando siempre ha intentado llevar una vida normal. Actualmente es el vicepresidente de la Asociación Asma Asturias (ASMAASTURIAS): “Cuando me jubilé, mi doctor, presidente de la asociación, me propuso ayudarle en diferentes tareas, sabía que yo era una persona muy activa y encajaría bien en este proyecto”. El objetivo de esta asociación es ayudar a los enfermos de EPOC. Fernando considera que es una enfermedad aún poco conocida y a través de la asociación intentan “dar a conocer la patología, los tratamientos y alternativas para que los enfermos puedan mejorar y llevar una vida normal”.

La visibilidad de la enfermedad es primordial para evolucionar. Desde la asociación, trabajan en esta línea y organizan charlas informativas para todos los afectados o personas interesadas en conocer esta patología.

“Es muy importante continuar haciendo deporte, salir con los amigos y, en resumen, llevar una vida normal”

El optimismo y las ganas de superar todas las dificultades que se interponen en el camino han sido la clave del éxito en el caso de Fernando. Asegura que ha notado una gran mejora desde el primer diagnóstico y, aunque es una enfermedad evolutiva, ha conseguido controlarla y afrontarla con mucho valor, aunque ha pasado por momentos complicados. “Al principio no fue fácil, me costó bastante asimilarlo. De hecho, no sabía cuánto tiempo iba a durar”.

“Aconsejo a pacientes y familiares acercarse a las Organizaciones de Pacientes con EPOC como un apoyo importante a sus necesidades”

Pero ha conseguido plantarle cara a la enfermedad y lo tiene muy claro: “Recomiendo a todas las personas que viven con EPOC que se tomen la vida con calma y no piensen en la enfermedad. Es muy importante continuar haciendo deporte, salir con los amigos y, en general, llevar una vida normal. Además, aconsejo a pacientes y familiares acercarse a las Organizaciones de Pacientes con EPOC como un apoyo importante a sus necesidades”.

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