Sara García, psicooncóloga y coordinadora del primer Centro Kālida: “El psicooncólogo contribuye a la mejora del estado emocional de los pacientes oncológicos”

La Fundación Kālida fue constituida en el año 2015 en Barcelona para promover un modelo complementario de soporte oncológico integral centrado en la persona. Su objetivo es crear centros situados a pocos metros de los Servicios de Oncología de los hospitales públicos de referencia en tratamientos oncológicos para acoger y acompañar a los pacientes que lo necesiten, así como a sus familiares o cuidadores.

Hablamos con la psicooncóloga Sara García y coordinadora del centro Kālida Sant Pau, para descubrir las principales actividades que se llevan a cabo desde la institución y con las que en GSK colaboramos.

¿Cómo contribuye la Fundación Kālida en la forma de vida de las personas que viven con cáncer?

Nuestro propósito es mejorar la calidad de vida y el bienestar general de los pacientes oncológicos. Normalmente, las personas que viven con cáncer reciben tratamientos muy focalizados en la cura o en la cronificación de la enfermedad, un ámbito de la salud muy específico a nivel corporal. Lo que pretendemos en Kālida es contribuir al concepto de salud global que define la Organización Mundial de la Salud y, para ello, trabajamos bajo un modelo que ofrece soporte social, práctico y emocional.

¿Qué papel crees que deben desarrollar los psicooncólogos en el tratamiento del cáncer?

El psicooncólogo tiene una función muy importante tanto para aquellas personas que puedan acudir a él como para aquellas que no. Es importante que los pacientes oncológicos sepan que disponen de este recurso y que pueden acceder a él en todo momento. Actualmente, esta figura profesional está presente en muchos hospitales, pero muchas veces su accesibilidad es insuficiente porque la frecuencia de visitas es muy baja. Sin embargo, el beneficio que puede aportar esta figura es muy elevado.

Muchos estudios científicos han demostrado que el psicooncólogo contribuye a reducir la ansiedad y a mejorar el estado emocional de los pacientes, lo que se traduce en una reducción del consumo de fármacos y del número de visitas o consultas a urgencias.

Se trata, por tanto, de una figura muy relevante para el paciente, ¿no es así?

Exacto. Este profesional debería tener un papel complementario al del médico oncólogo y formar siempre parte del plan de acción del paciente, de manera que éste no solo cuente con un/a médico/a o enfermero/a de referencia, sino también con un psicooncólogo/a.

Se estima que actualmente solo 1 de cada 10 personas que viven con cáncer recibe algún tipo de atención psicológica. ¿Qué lectura debemos hacer de este dato?

Vivimos en una sociedad en la que todavía tiene mucho peso el tabú de la salud mental. Tenemos pacientes que en la primera visita nos confiesan que creían que podían llevar la mochila de la enfermedad ellos solos. Debemos cambiar la visión actual que tenemos de ir al psicólogo y comprender que, si se acude a este profesional, es para estar mejor. Actualmente esta figura es muy transitoria y carente, y no debería ser así.

“Vivimos en una sociedad en la que todavía tiene mucho peso el tabú de la salud mental. Tenemos pacientes que en la primera visita nos confiesan que creían que podían llevar la mochila de la enfermedad ellos solos. Debemos cambiar la visión actual que tenemos de ir al psicólogo y comprender que, si se acude a este profesional, es para estar mejor”

¿Qué sentimientos o emociones atraviesan los pacientes oncológicos a lo largo de la enfermedad?

Viven muchas emociones y sentimientos. Pero no todos ellos pasan por las mismas etapas: hay personas que nunca vivirán la etapa de la curación o de vuelta al trabajo, mientras que otras no pasarán por un proceso de final de vida. En cualquier caso, las emociones más frecuentes son el miedo, la rabia, la tristeza y la ansiedad. Unos sentimientos que se pueden complicar un poco más y derivar en un estado permanente de mucha sensibilidad, ansiedad y preocupación.

Foto de Lluc Miralles

La terapia y el apoyo psicológico a los pacientes oncológicos y sus familiares son fundamentales para afrontar con positividad la enfermedad. Desde la Fundación Kālida contáis con un curso de mindfulness y gestión del estrés. ¿En qué consiste?

Esta actividad tiene por objetivo hacer que el paciente aprenda a gestionar el estrés y la ansiedad en las visitas al médico, a la hora de conocer los resultados, así como a lo largo de todo el proceso oncológico, que es y se hace muy largo. El principal objetivo de este curso es conseguir que los pacientes se conozcan mejor y sepan cómo gestionar todos los obstáculos que van surgiendo en el camino de la enfermedad. Para ello, les ofrecemos herramientas para llevar a la práctica técnicas de relajación, meditación y para aprender a tomar conciencia de uno mismo y aprender a vivir desde el presente. Un aspecto muy importante, y más para las personas que viven en una situación oncológica.

También organizáis sesiones de arte terapia. ¿Cuáles son las principales ventajas de esta técnica?

La arte terapia es bastante desconocida por la población en general, ya que, cuando invitamos a los pacientes a participar, muchas veces nos dicen que no saben dibujar. Lo importante no es la composición artística, si no dejarse llevar. Esta técnica permite que los pacientes se olviden de la parte racional y conecten con instintos muchos más primarios, lo que permite exteriorizar emociones que hasta el momento estaban bloqueadas.

“Gracias a la arte terapia, los pacientes oncológicos pueden exteriorizar emociones que hasta el momento estaban bloqueadas”

¿Los familiares y las personas del entorno de los pacientes también pueden acudir a estos cursos?

Sí. Son actividades de soporte emocional para ayudar a todas aquellas personas que conviven con el cáncer, ya sean pacientes, familiares o conocidos. Es un grupo abierto que tiene la premisa de “no juicio” y en el que los participantes comparten sus pensamientos y experiencias con personas que atraviesan una situación similar.

¿Cómo están respondiendo los pacientes a las actividades de soporte emocional que se ofrecen desde la Fundación?

Con mucha satisfacción. Al finalizar los cursos, las personas con cáncer y sus familiares nos expresan que han vivido un cambio interior, que no está tanto en aprender a respirar o a no enfadarse, sino en entender qué es lo que les enfada y cómo pueden solucionarlo. Sienten que están acompañados y que están haciendo algo de manera proactiva para mejorar su calidad de vida y bienestar.

“Con las actividades de la Fundación, las personas con cáncer y sus familiares sienten que están haciendo algo de manera proactiva para mejorar su calidad de vida y bienestar”

¿Cómo crees que afecta a los pacientes oncológicos la situación que estamos viviendo a raíz de la pandemia de COVID-19?

Les afecta muchísimo. Son personas que viven situaciones muy complejas y que en muchas ocasiones se encuentran pendientes de cirugías. Y no operarlos significa convivir con un cáncer ahí dentro, lo que es muy difícil de gestionar. Con esta situación también se incrementa la percepción de amenaza vital que tienen como pacientes oncológicos, porque son conscientes de que son población de riesgo y que el contagio de COVID-19 puede complicar su situación.

Por último, ¿qué mensaje transmitirías a las personas que viven con cáncer?

Les diría que no podemos cambiar las circunstancias, pero sí el modo en que las vivimos. El cáncer puede estar ahí, pero convivir con el cáncer puede ser mucho menos doloroso de lo que muchas veces es. Siempre hay algo que dependerá de nosotros.

Tags relacionados

Volver arriba