La tuberculosis, una asignatura pendiente

Hace tan solo 30 años, se creía que la tuberculosis (TB) estaba bajo control. Sin embargo, desde la década de 1980, el mundo ha visto un resurgimiento de esta enfermedad con alrededor de 9 millones de casos al año, predominantemente en países en vías de desarrollo. La TB es una infección bacteriana contagiosa causada por el bacilo Mycobacterium tuberculosis. Afecta inicialmente a los pulmones, pero puede extenderse a otros órganos a través de la sangre o el sistema linfático, y puede llegar a ser mortal.

En el último informe sobre la tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se destacó que entre los años 2000 y 2016 las muertes por esta enfermedad bajaron un 37%, pero que continuaba siendo la primera causa de fallecimiento a causa de patologías infecciosas, por encima del VIH.

Esta realidad no es ajena a España. Según informó la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), en 2015 se notificaron en nuestro país 4.604 nuevos casos de tuberculosis -datos del registro de Enfermedades de Declaración Obligatoria publicado por el Centro Nacional de Epidemiologia del Instituto de Salud Carlos III-.

Las razones del resurgimiento de esta enfermedad son complicadas. Una causa es el largo y difícil proceso del tratamiento a base de antibióticos actualmente utilizado para muchas infecciones. En el caso de una infección de tuberculosis que sea sensible a los fármacos de referencia (sensible o DS-TB) el tratamiento estándar supone tomar hasta cuatro medicamentos diferentes durante un periodo de unos seis a nueve meses; es por esto que alrededor del 20% al 30% de los pacientes no finaliza su tratamiento. Mucho más complicado resulta el tratamiento de la tuberculosis resistente a fármacos de primera y segunda línea (TB multirresistente o MDR-TB) en los que las opciones de tratamiento son limitadas y suponen de 18 y 24 meses, a base de miles de pastillas y centenares de inyecciones para alcanzar tan solo un 50% de cura de la patología para aquellos escasos pacientes, alrededor de un 20%, que son correctamente diagnosticados y capaces de completar el tratamiento (ya que los fármacos disponibles provocan múltiples efectos adversos al ser utilizados de forma tan prolongada).

No terminar el tratamiento aumenta el riesgo de desarrollar cepas más fuertes y resistentes a los medicamentos, y esto, sumado a la falta de nuevos tipos de tratamiento en los últimos años, es lo que ha llevado al resurgimiento de la TB.

Nuestro compromiso

En GSK estamos comprometidos con ayudar a resolver el desafío de la TB. En esta línea, nuestro centro de investigación en Tres Cantos Diseases of the Developing World (DDW), el primer centro español de investigación y uno de los pocos del mundo dedicado en exclusiva al descubrimiento de nuevos tratamientos para la malaria y la tuberculosis, trabaja día a día con el objetivo de mejorar la vida de los pacientes con tuberculosis.

Pero sabemos que no podemos combatir esta enfermedad sin ayuda. Al igual que con otros grandes desafíos de salud, debemos estar dispuestos a trabajar en equipo. En este sentido, creemos que lo más efectivo es un enfoque más colaborativo, basado en acciones como compartir información o participar en colaboraciones entre actores públicos y privados.

Con este objetivo, nuestros científicos llevaron a cabo en 2012 un screening de más de 2 millones de compuestos en busca de cualquier muestra de actividad contra la TB. En el DDW se identificaron unas 200 moléculas de alta calidad que se han compartido con 30 grupos de la comunidad científica online de todo el mundo para facilitar otros proyectos de investigación.

Esta y otras actividades de I+D de las tres unidades que forman el DDW se realizan en un entorno de colaboración con otras instituciones y grupos de investigación. GSK entiende que este es el único modelo útil para descubrir y desarrollar fármacos que alivien el sufrimiento de los pacientes en los países menos desarrollados.

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