Florencia, ¿cómo has vivido estos primeros meses en GSK España?
Ha sido un inicio muy cercano y, en muchos sentidos, emocionante. Llegar a España desde mi posición anterior en Estados Unidos y asumir la presidencia de GSK España al mismo tiempo supuso un gran cambio, pero desde el primer momento me he sentido como en casa gracias a la cálida acogida de todo el equipo. Para mí, esta nueva etapa supone la oportunidad de cumplir un sueño profesional: seguir contribuyendo de manera directa a mejorar la vida de las personas.
Madrid me ha recibido con mucha energía en este tiempo. Abrazo este desafío con mucha ilusión y también con un gran sentido de responsabilidad".
Cuentas con una amplia trayectoria en la industria biofarmacéutica. Mirando hacia atrás, ¿por qué la industria biofarmacéutica? Y mirando al presente, ¿por qué GSK?
Siempre me ha movido el gran impacto que la ciencia puede tener en la vida de las personas. Trabajar en la industria biofarmacéutica significa estar en ese punto donde la investigación y la innovación se traducen en soluciones concretas para la salud, y eso da mucho sentido al trabajo diario.
GSK representa muy bien esta forma de entender la ciencia. Es una compañía con trayectoria, con ambición y con valores sólidos, donde el paciente está realmente en el centro. Me siento muy conectada con su propósito de unir ciencia, tecnología y talento para adelantarnos a la enfermedad, y creo que esa coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos es diferencial.
Mi abuelo solía decir que “lo esencial es invisible a los ojos”. Con el tiempo he entendido que se refería precisamente a eso: trabajar con honestidad, compromiso y un propósito claro.
¿Dónde pondrá el foco GSK España en esta nueva etapa?
Desde mis primeros contactos con GSK, me ha impresionado especialmente su crecimiento y el liderazgo consolidado en áreas terapéuticas clave como Respiratorio, Inmunología e Inflamación, Oncohematología o Vacunas. Contamos con un portfolio muy sólido dentro del sector, y nuestra prioridad es seguir impulsándolo y reforzándolo para impactar positivamente en 2.500 millones de personas en esta década. En paralelo, queremos continuar apostando por la investigación y la innovación, poniendo siempre ese conocimiento al servicio de los pacientes.
A partir de ahí, es clave mantener una mentalidad abierta, proactiva y emprendedora que nos permita crecer, mejorar y diversificar nuestro pipeline. La inteligencia artificial, por ejemplo, nos ofrece una gran oportunidad para acelerar la investigación clínica y avanzar hacia nuestro objetivo de ser únicos, pioneros y referentes en cada una de nuestras áreas, generando así un mayor impacto en los pacientes.
Pero nada de esto sería posible sin las personas. El verdadero pilar de GSK es el equipo: profesionales comprometidos, con talento y con ganas de ir más allá. Mi foco está en seguir construyendo el entorno adecuado para que ese talento se desarrolle, simplificando procesos, usando mejor los datos y cuestionándonos cada día cómo podemos hacerlo mejor.
¿Con qué estilo de liderazgo te identificas?
Para mí, el liderazgo se apoya en tres pilares: coraje, integridad y solidaridad. Intento aplicarlos en mi día a día junto con otro elemento clave: la comunicación.
Creo firmemente que la comunicación no es exclusiva de quienes ocupan posiciones directivas. Cada persona, desde su rol, representa a la compañía a través de sus acciones y de su manera de trabajar. Todos somos embajadores de lo que somos como organización.
En los puestos de liderazgo, esta idea cobra aún más fuerza: un buen líder tiene que saber escuchar de forma activa, tomar decisiones, y también saber comunicar y transmitir esos valores en cada una de sus acciones.
Desde tu perspectiva, ¿cómo ha cambiado el sector biofarmacéutico en los últimos años?
El mayor cambio lo ha protagonizado el paciente. Actualmente, el paciente es una persona informada, empoderada y con mayor capacidad de decisión sobre su salud. Los profesionales sanitarios son nuestros interlocutores y su papel es fundamental, pero desde la industria biofarmacéutica reconocemos también esta nueva realidad, más abierta y colaborativa, y debemos adaptarnos a ella.
¿A qué enfermedades te gustaría adelantarte en el futuro?
A lo largo de mi trayectoria he conectado de manera especial con muchas historias de pacientes que me han marcado. Te hacen ser consciente de cómo puedes cambiar la historia de vida de la gente y extender su calidad de vida. Calculamos que, por cada paciente que se beneficia de uno de nuestros fármacos o vacunas, podemos impactar positivamente a otras 30 personas en su entorno entre familia, amigos, trabajo…
En el futuro, y ya desde el presente, debemos adelantarnos a todas las enfermedades prevenibles y reforzar la inversión del país en prevención".
Por ejemplo, sabemos que el retorno de cada euro invertido en vacunación en adultos puede alcanzar los 19 euros, por su impacto en la salud y otros efectos sobre productividad, participación laboral y reducción de la dependencia. En un país como España, en el que el calendario vacunal infantil es un motivo de orgullo y un ejemplo de colaboración en salud pública, nos gustaría seguir destacando la importancia de adelantarnos a la enfermedad, más aún en un contexto de reto demográfico.
Hay otros desafíos que siguen pesando mucho, y la Oncohematología es uno de ellos. En lo personal, como muchas personas, el cáncer forma parte de mi historia familiar, y creo que tenemos un gran reto social por delante para seguir haciendo frente al cáncer de manera integral y colaborativa. Además, como compañía líder en salud respiratoria desde hace décadas, aspiramos a seguir transformando diagnósticos crónicos con alta carga en el día a día de las personas, como el asma o la EPOC.
Aunque el sector biofarmacéutico tiene una mayor presencia femenina que otros, ¿siguen existiendo retos en liderazgo?
Sin duda. Hemos avanzado, pero aún quedan retos importantes. Cuando las mujeres no están presentes en determinados espacios, debemos preguntarnos por qué. Cuando se producen situaciones de discriminación, es fundamental visibilizarlas y denunciarlas. Y cuando no hay un trato equitativo, debemos actuar con determinación.
En el contexto actual, es clave poner el foco en la base: impulsar el empoderamiento económico de las mujeres, atraer, desarrollar y fidelizar el talento diverso, y fomentar el acceso de mujeres y niñas a posiciones de liderazgo, a la toma de decisiones, al ámbito empresarial y a las carreras STEM.
El deporte aparece a menudo en tus reflexiones. ¿Qué lugar ocupa en tu vida y qué papel puede jugar también en la salud?
Mi relación con el deporte se ha intensificado desde que acompaño la carrera de mi hija Sofía como futbolista profesional. Vivirlo de cerca, con orgullo y también con esfuerzo, me ha enseñado lecciones que van más allá del campo y que aplico en el ámbito profesional: escuchar mejor, ser más empática y valorar perspectivas distintas.
Además, el deporte también es una herramienta poderosa para la salud, especialmente en la prevención y como parte del tratamiento en distintas patologías".
La conexión entre salud y deporte es una oportunidad que debemos seguir impulsando. ¡Espero tener muchas ocasiones de seguir practicándolo en Madrid si la agenda me lo permite!

