Todo lo que necesitas saber sobre el acné

¿Quién no ha sufrido alguna vez en su vida una época en la que las espinillas estaban más presentes que nunca en la piel? El acné es una enfermedad que sufren millones de personas en todo el mundo. De hecho, según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) se estima que, solo en España, ocho millones de personas padecen esta patología, siendo los jóvenes el colectivo que se ve más afectado.

Sin embargo, esta enfermedad no solo afecta a nivel físico, sino que también puede dañar la autoestima y los niveles de confianza de uno mismo. Según explica Pawin H. en su libro “Living with acne”, aproximadamente el 50% de los pacientes aseguran que su vida se ha visto afectada por el acné.

Acerca del acné

El acné es una patología común de la piel que se produce cuando las glándulas sebáceas, que producen la grasa, son bloqueadas por la acumulación de grasa y células muertas. Esta enfermedad afecta fundamentalmente en zonas de la piel que acumulan un mayor número de estas glándulas como la cara, el cuello o la espalda.

Esta patología se desarrolla en cuatro grandes etapas. Para empezar, las hormonas que se producen durante la pubertad aumentan la producción de sebo liberado por las glándulas de la piel. Como consecuencia, el exceso de sebo y las células muertas bloquean la apertura de dichas glándulas, dando lugar a lo que recibe el nombre de comedón (grano). Seguidamente, este exceso de grasa en la piel actúa como “una fuente de alimentación” para el crecimiento de la bacteria Propionibacterium acnes, asociada al acné. Por último, el sistema inmunitario responde frente al crecimiento de esta bacteria, formando las pápulas, pústulas, nódulos y quistes.

Desmontando mitos

Científicos de todo el mundo han estado estudiando la relación entre la dieta y el acné desde la década de los 40. Existen diferentes mitos que se han ido generando a lo largo de los años con respecto al acné. Uno de los más populares apunta a que el chocolate es uno de los principales causantes de esta patología. Sin embargo, diversos estudios desmienten esta afirmación y apuntan a ingredientes adicionales del chocolate- como el azúcar o la leche- como principales desencadenantes del acné.

Además, algunos estudios han demostrado que la leche desnatada es más propensa a generar acné que la leche entera. Así pues, si experimentas brotes muy a menudo y eres un consumidor habitual de leche desnatada, plantéate reducir su consumo durante unos meses como parte del tratamiento.

Es hora de cambiar los hábitos

Aunque no es del todo cierto, es muy común pensar que el acné es una consecuencia de la falta de higiene personal. Una rutina de limpieza excesiva (agresiva) puede no ser favorable para piel. Por lo tanto, si tienes una piel con tendencia acneica, trátala correctamente adquiriendo nuevos hábitos. En primer lugar, desmaquíllate siempre antes de acostarte y lávate máximo dos veces al día con un limpiador suave. En segundo lugar, utiliza cremas hidratantes no comedogénicas, es decir, que no favorecen la aparición del acné para no producir sequedad. Por último, protege tu piel del sol con protectores solares no comedogénicos en spray o en gel y así evitar las quemaduras solares.

También existen hábitos en nuestro día a día que deberían cambiarse con tal de no favorecer la aparición del acné. Las manos acumulan mucha suciedad y aceites. Por esa razón, es preferible no tocar los granos y espinillas para evitar que se infecten con el contacto. Si tratas de esconder los granos, utiliza maquillaje sin aceites (oil-free), pero nunca trates de apretarlos y pellizcarlos ya que se favorecerá la aparición de cicatrices.

Un estilo de vida saludable siempre ayudará a la desaparición del acné en la piel. Por ello, es muy importante llevar una dieta equilibrada. También es fundamental mantener una rutina de sueño de entre 7 y 9 horas, así como practicar ejercicio de manera regular.

Además de cambiar los hábitos para hacer frente al acné, también es fundamental contar con la ayuda de un profesional sanitario para que te aconseje y te dé el tratamiento que más se adecúe a tu caso. Mientras tanto, no dejes que esta patología te desmotive y se convierta en un impedimento para realizar tus actividades del día a día. Recuerda que el acné no te define, así que siéntete orgulloso de quien eres y sigue realizando aquellas cosas que más te apasionan.

 

 

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