Somos asmáticos, ¿y qué?

Desde GSK hemos publicado el cuento Somos asmáticos, ¿y qué? junto a la Cátedra Respira Vida de la UAM. ¿El objetivo? Demostrar que el asma no supone un límite para las personas que viven con esta patología.

El asma es una enfermedad respiratoria que actualmente afecta a unas 235 millones de personas en todo el mundo y a más de 2 millones en España, siendo esta la patología crónica más común entre la población infantil. A pesar de que el asma puede impactar en la calidad de vida de las personas que conviven con esta patología, pudiendo limitar su actividad, es posible llevar una vida saludable sin limitaciones siempre y cuando tengamos el asma controlada, siguiendo las indicaciones de los profesionales sanitarios y realizando un uso adecuado de los tratamientos.

Desde GSK hemos publicado el cuento Somos asmáticos, ¿y qué? junto a la Cátedra Respira Vida de la UAM. ¿El objetivo? Demostrar que el asma no supone un límite para las personas que viven con esta patología. Todo ello a través de la historia de Jaime, un niño que vive con asma desde los nueve años y que no ha tenido que renunciar por ello a su principal pasión: el fútbol.

Y es que deporte y asma no son incompatibles. De hecho, está comprobado que practicar deporte mejora la resistencia respiratoria y la tolerancia a la actividad física en niños y niñas asmáticos. Según el neumólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, Carlos Melero: “el deporte mejora la calidad de vida de los pacientes, haciendo que estos se sientan mejor, siempre y cuando mantengan el asma bajo control”.

“Practicar deporte mejora la resistencia respiratoria y la tolerancia a la actividad física en niños y niñas asmáticos”

En el asma infantil, al igual que en el que afecta a adultos, los pulmones y las vías respiratorias se inflaman fácilmente al estar expuestos a ciertos desencadenantes, como el polen, el pelo de mascotas, un resfriado u otra infección respiratoria. En este sentido, la patología puede provocar síntomas diarios molestos que pueden interferir con actividades diarias como los juegos, la escuela, la práctica de deporte y el sueño, si el asma no se trata adecuadamente o el paciente no es evaluado por profesionales sanitarios.

El doctor Melero asegura que se trata de una enfermedad muy frecuente en las edades más tempranas, y que su prevalencia está aumentando alrededor del mundo como consecuencia de la contaminación y el cambio climático. “Los estudios epidemiológicos demuestran que el asma puede relacionarse no solo con factores genéticos o el tratamiento con antibióticos en la infancia, sino también con el hecho de estar más expuestos a agentes sensibilizantes”, explica el neumólogo.

En este sentido, el asma infantil más común es el alérgico, cuyos síntomas se caracterizan por la dificultad para respirar, la falta de aire o disnea y la tos persistente. Aun así, el doctor Melero explica que el asma “es una enfermedad muy heterogénea que se puede manifestar de muchas maneras, como si de patologías distintas se tratara”.

La importancia de la educación en personas asmáticas

Se estima que actualmente la adherencia al tratamiento en pacientes adultos con asma no supera el 50%. Aun así, el Dr. Melero explica que la adherencia es diferente en niños y niñas, y que los padres o tutores deben desarrollar un papel fundamental en la educación, para que estos sigan correctamente el tratamiento. “Los progenitores deben saber qué es el asma, entender que no tiene por qué ser prohibitivo para realizar determinadas actividades y hacer comprender al niño o niña por qué es tan importante tomarse la medicación”, asegura el neumólogo.

“Seguir el tratamiento y acudir a las revisiones rutinarias con el especialista es la clave para mantener el asma bajo control”

Un rol que, según el doctor Melero, tiene que ser respaldado por los profesionales sanitarios en todo momento. “Es muy importante que la relación médico-paciente sea ambivalente y que haya una buena cooperación entre el profesional y el niño o niña asmático”, destaca el neumólogo. Para el experto, una buena manera de conseguirlo es “proponer nuevas metas en cada visita médica, ya que esto permitirá a ambos una valoración con cada logro conseguido, reforzará la relación médico-paciente, proporcionará una mayor confianza en el tratamiento y mejorará su calidad de vida”.

¿Cómo mantener el asma infantil bajo control?

Sin duda, seguir el tratamiento y acudir a las revisiones rutinarias con el especialista es la clave para mantener el asma infantil bajo control. “Si la patología está bien diagnosticada y bien tratada, el paciente solo tendrá que acudir al médico anualmente para comprobar que el tratamiento que está siguiendo es el adecuado y el que mejor se adapta a sus circunstancias”, explica el doctor Melero. Un mal control, añade, tiene sus consecuencias, ya que “el paciente precisará acudir a muchas más visitas no programadas con el médico de atención primaria y tendrá más riesgo de ingreso hospitalario”.

“El asma puede controlarse mediante estrategias de control y a través del aprendizaje para actuar frente a una crisis asmática”

El cuento Somos asmáticos, ¿y qué? visibiliza que el asma puede mantenerse bajo control a través de realizar un adecuado tratamiento, de proporcionar estrategias que faciliten la adhesión y persistencia al tratamiento, y ayuden a prevenir o aliviar sus síntomas, así como del aprendizaje para ser capaz de actuar frente a una crisis asmática. Así pues, en el cuento se ve cómo Jaime, el protagonista, aprende a identificar los síntomas que desencadenan un episodio asmático y se familiariza con las medidas para mantener su asma bajo control.

El libro, escrito por la autora de literatura infantil y juvenil María Jesús Chacón e ilustrado por Carmen Ramos, puede descargarse de forma gratuita aquí.

¡Y recuerda que, si quieres, tú también puedes mantener el asma bajo control!

La finalidad de este contenido es únicamente informativa y no ofrece asesoramiento médico. En caso de duda, por favor, acuda a su médico.

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