Del laboratorio al paciente: cómo transformar la ciencia en salud global

Pauline Williams, Jefa de I+D en el área de ‘Global Health’, comparte una perspectiva única sobre lo que es necesario para investigar nuevos tratamientos y cómo hacerlos llegar a pacientes de todo el mundo.

Recientemente, estuve en Nueva York en la Asamblea General de Naciones Unidas. No es el hábitat habitual de un científico dedicado a la salud global, pero asistí a dos importantes reuniones destinadas a abordar cómo lograr mayores avances en la lucha contra algunos de los mayores desafíos de salud existentes.

En primer lugar, debemos ser conscientes de que la investigación es solo el comienzo; existe un largo camino para conseguir nuevos medicamentos y vacunas para quienes más los necesitan.

El primer encuentro al que asistí fue la cumbre “Goalkeeper 18”, organizada por Bill Gates. En ella, los líderes políticos, económicos, gubernamentales e investigadores mundiales exploraron cómo trabajar juntos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, un conjunto ambicioso de metas para lograr un futuro mejor y más saludable para todos. El segundo encuentro profundizó en cómo los inversores, las compañías farmacéuticas, los investigadores y reguladores pueden colaborar en la creación de un sistema de fármacos transformador para combatir la tuberculosis (TB).

Estos encuentros fueron inspiradores, pero también evidenciaron los desafíos a los que nos enfrentamos y las lecciones que debemos aprender si queremos eliminar definitivamente enfermedades como la tuberculosis y la malaria.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que la investigación es solo el comienzo; existe un largo camino para conseguir nuevos medicamentos y vacunas para quienes más los necesitan. En segundo lugar, nosotros no tenemos la capacidad de llevar adelante esta tarea en solitario.

Personalmente, ha habido dos momentos en mi carrera que me han hecho ser consciente de la importancia de estos aprendizajes.

La investigación es solo el comienzo

Mi trayectoria en el mundo de la salud global comenzó liderando un proyecto destinado a desarrollar un gel antiséptico que permitiera prevenir las infecciones del cordón umbilical en los recién nacidos, ya que la sepsis es la principal causa de muerte infantil en los países más pobres.

Un recuerdo imborrable para mí fue cuando me invitaron a una casa en una remota aldea de montaña, para ver a una madre aplicar gel de clorhexidina en el muñón del cordón de su bebé de tres días de vida. La expresión “del laboratorio al paciente” adquirió entonces un nuevo significado para mí.

La clorhexidina es un antiséptico utilizado como componente en un enjuague bucal de GSK. Lo transformamos en un gel que podía sobrevivir a temperaturas extremas y largos viajes. Nuestra alianza con Save the Children nos hizo contar con una opinión experta para desarrollar el envase, con instrucciones ilustradas para ayudar a las personas con bajo nivel de alfabetización.

Pude comprobar en primera persona la importancia de esto durante mi visita a un proyecto de Save the Children en Kenia. Un recuerdo imborrable para mí fue cuando me invitaron a una casa en una remota aldea de montaña, para ver a una madre aplicar gel de clorhexidina en el muñón del cordón umbilical de su bebé de tres días de vida. La expresión “del laboratorio al paciente” adquirió entonces un nuevo significado para mí.

Lograr un avance científico es solo el primer paso. También debemos asegurarnos de que este sea accesible para los pacientes que más lo necesitan, que exista un esfuerzo coordinado en el terreno para garantizar que se entienda el beneficio del mismo y que la infraestructura de atención médica pueda recibirlo y administrarlo

De manera un tanto ingenua, había asumido que la entrega de un producto registrado y su inclusión en la Lista de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud provocaría una rápida respuesta por parte de los países. Sin embargo, no fue así,y casi dos años después de nuestra primera aprobación regulatoria es cuando están llegando los pedidos por su parte.

Fue una lección clara sobre la necesidad de trabajar con las alianzas adecuadas en las primeras fases del desarrollo de cualquier nueva intervención de atención médica. Lograr un avance científico es solo el primer paso. También debemos asegurarnos de que este sea accesible para los pacientes que más lo necesitan, que exista un esfuerzo coordinado en el terreno para garantizar que se entienda el beneficio del mismo y que la infraestructura de atención médica pueda recibirlo y administrarlo.

Mi viaje a Kenia me demostró la importancia de la atención médica materna y neonatal, que aúna el suministro de medicamentos y vacunas, la formación de profesionales sanitarios y la educación a la comunidad en esta materia.

Sólo podemos avanzar si trabajamos juntos

Uno de los momentos de mayor satisfacción de mi carrera fue ver a mi equipo I+D de ‘Global Health’ presentar datos y responder preguntas en un Comité Asesor de la Administración de Medicamentos y Alimentos Americana (FDA, por sus siglas en inglés) sobre un nuevo medicamento que previene las recaídas provocadas por la malaria vivax. En la sesión pública, numerosos expertos internacionales hablaron sobre el potencial impacto transformador de este medicamento.

Fue un privilegio ver culminar décadas de trabajo de cientos de personas de GSK y de nuestros socios: investigadores clínicos, pacientes, cofundadores y asesores expertos. Medicines for Malaria Venture tomará la iniciativa en los estudios de implementación y PATH supervisará la disponibilidad de un diagnóstico preciso y de bajo coste para garantizar el uso adecuado del nuevo medicamento que hace frente a la malaria.

A pesar de la larga trayectoria de GSK trabajando con este medicamento, me di cuenta de que esto no ha hecho más que empezar. Es necesario seguir trabajando para asegurar el acceso y el impacto de este fármaco. Se necesitan asociaciones a medida, recursos conjuntos y experiencia para cumplir su potencial. Hemos logrado llegar hasta aquí trabajando de manera no convencional con otras organizaciones y solo avanzaremos si seguimos trabajando conjuntamente y de forma multisectorial.

Ciencia + Planificación Integral + Colaboraciones = Impacto Sostenible

Al observar el creciente portafolio del equipo de investigación, que se dedica a las enfermedades que afectan a los países en desarrollo, me siento muy orgullosa; pero también soy consciente de los desafíos que tenemos por delante. ¿Cómo podemos asegurarnos de que cada uno de estos medicamentos tiene una hoja de ruta desde el laboratorio hasta el paciente? ¿Dónde priorizamos nuestros recursos y quiénes son los socios más adecuados para ayudarnos a acelerar y maximizar el acceso a estas innovaciones?

En el futuro, queremos centrar nuestros esfuerzos en las áreas en las que tenemos experiencia científica y donde la ciencia es prometedora, como el VIH, la malaria y la tuberculosis, haciendo énfasis en las enfermedades que afectan a niños y jóvenes.

Estas preguntas, y las lecciones que hemos aprendido por ejemplo del uso de la clorhexidina (así como de nuestra vacuna contra la malaria) han inspirado una nueva visión para la salud mundial en GSK.

Estamos orgullosos de nuestra trayectoria en el área de ‘Global Health’: desde el desarrollo de la primera vacuna contra la malaria hasta la defensa de la investigación y la innovación abierta en enfermedades desatendidas. En el futuro, queremos centrar nuestros esfuerzos en las áreas en las que tenemos experiencia científica y donde la ciencia es prometedora, como el VIH, la malaria y la tuberculosis, haciendo énfasis en las enfermedades que afectan a niños y jóvenes. Además, trazaremos una ruta hacia el paciente desde el principio, diseñando un plan integral que se base en nuestros recursos y los de nuestros socios, para garantizar que nuestra ciencia llegue a quienes más la necesitan.

Si podemos lograr esto, me permito tener una visión de futuro optimista para una investigación en ‘Global Health’ más sostenible y, más importante aún, con un mayor impacto en los pacientes.

 

Puedes acceder aquí al artículo original publicado en Behind the Science.

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