Scientist in lab

I+D en España

Investigación y desarrollo en GSK

El principal reto de GSK es encontrar soluciones farmacoterapéuticas para las necesidades de salud de las personas. Nuestra cartera de productos es diversa y cambia a medida que las nuevas moléculas progresan desde el descubrimiento y desarrollo hasta su aprobación, que es cuando son de utilidad para los pacientes.

Este proceso requiere de mucho tiempo y de una gran inversión. Se tardan entre 12 y 15 años y se invierten más de 679,7 millones de euros en el proceso de descubrimiento y desarrollo de un nuevo medicamento o vacuna.

Incluso en los productos sanitarios de consumo, donde los plazos de desarrollo son normalmente más cortos que para los medicamentos de prescripción, los requisitos normativos aplicables a los ensayos, la aprobación, la fabricación, el etiquetado y la comercialización de nuestros productos sin prescripción son muy rigurosos.  Uno de nuestros objetivos es reducir el tiempo necesario en este proceso.

En 2015, destinamos 2.700 millones de euros a la investigación y desarrollo de nuevos fármacos. En la actualidad contamos con una de las mayores carteras de medicamentos en investigación y con el potencial para lanzar en torno a 15 nuevos fármacos en los próximos 3 años, entre los que se incluyen tratamientos para el cáncer, la diabetes, el VIH y las enfermedades respiratorias.

Asimismo, somos líderes mundiales en investigación, desarrollo y producción de vacunas incluidas en los programas de inmunización de más de 100 países. En 2015 se distribuyeron 690 millones de dosis de vacunas, de las que más del 70 por ciento se destinaron a países en desarrollo y con ingresos medios y bajos.

Innovar mediante la colaboración y la transparencia

Sabemos que no podemos descubrirlo todo dentro de nuestros laboratorios. Esto es especialmente cierto en los ámbitos de investigación complejos, como el de los antibióticos y el de patologías que están resultando difíciles de entender, entre las que se encuentra la enfermedad de Alzheimer.

En el caso de las patologías que tienen un impacto desproporcionado en los países en vías de desarrollo –como la malaria o la tuberculosis–, nos enfrentamos a un reto diferente: estos países tienen una necesidad urgente de nuevos tratamientos pero son justamente los que menos pueden pagarlos. En estas regiones debemos buscar maneras totalmente diferentes de apoyar a nuestro equipo de I+D.

Para ello, promovemos la innovación buscando fuera de nuestros propios laboratorios y permitiendo el acceso a nuestras instalaciones y experiencia, e incluso a nuestra propiedad intelectual.

Actualmente, mantenemos colaboraciones en materia de investigación con más de 3.000 organizaciones externas, incluidas otras compañías farmacéuticas, instituciones académicas y organizaciones benéficas de investigación. Y esta cifra aumenta año tras año. También estamos colaborando con gobiernos, entidades benéficas y demás organizaciones sobre mecanismos de financiación innovadores, lo que nos permite compartir los costes que conlleva la investigación de enfermedades y trastornos que están siendo especialmente difíciles de solucionar.