10 preguntas y respuestas sobre el cáncer de cérvix

El cáncer de cérvix, también llamado cáncer de cuello uterino, es el segundo cáncer más frecuente en mujeres en todo el mundo después del cáncer de mama. La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) contabiliza unos 500.000 nuevos casos al año a nivel mundial.

Este tipo de cáncer, como bien indica su nombre, se origina en las células que revisten el cuello del útero y mayoritariamente es causado por el virus del papiloma humano (VPH), que se contagia, principalmente, por contacto sexual. Aunque el cuerpo de la mayoría de las mujeres es capaz de combatir la infección de VPH, hay veces que no es así y el virus conduce a un cáncer.

Aunque no es un cáncer desconocido, aún persisten en torno a él falsos mitos y no siempre es fácil identificar cuáles de ellos son erróneos. A continuación, planteamos una serie de preguntas muy comunes sobre esta patología y sus verdaderas respuestas:

¿El cáncer de cérvix se puede evitar?

Mediante una citología, que es la exploración del cuello del útero, se pueden detectar células anormales antes de que se transformen en cáncer. Es en esta fase cuando podrán ser eliminadas fácilmente, y así ayudar a prevenir el cáncer de cérvix.

¿Contraer una infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH) implica un alto riesgo de desarrollar cáncer de cérvix?

Estar infectada por el VPH es una de las condiciones necesarias para desarrollar este tipo de cáncer, pero no es suficiente ni determinante. En el caso de las mujeres con una infección persistente por un VPH de alto riesgo, sí que existen probabilidades de desarrollarlo. De todas formas, una mujer con el VPH no tiene por qué sufrir cáncer de cérvix.

¿Es verdad que el VPH tan solo se puede transmitir a través de relaciones sexuales heterosexuales?

Totalmente falso. El VPH se puede contagiar de persona a persona mediante cualquier contacto con la piel, no estrictamente a través de relaciones sexuales. Aun así, el VPH continúa siendo la infección de transmisión sexual más frecuente entre las personas sexualmente activas.

¿Una persona que ha contraído la infección, será portadora del virus para siempre?

Para nada. La mayor parte de las infecciones por VPH (más del 90%) desaparecen de forma natural sin causar ningún tipo de problema.

¿Si no hay síntomas, es imposible transmitir el virus?

Desgraciadamente, es difícil identificar esta infección. En general, las personas afectadas por el VPH no notan síntomas ni molestias. De esta forma, la persona infectada no es consciente de su estado y la puede transmitir fácilmente a otras personas.

¿Es cierto que el cáncer de cérvix afecta principalmente a mujeres jóvenes?

Este tipo de cáncer es el segundo más frecuente entre las mujeres, y la mayoría de los casos se diagnostican entre los 35 y los 50 años.

¿El Virus del Papiloma Humano (VPH) es poco común?

No. De hecho, el VPH es un virus muy común y la mayoría de los adultos se infectarán en algún momento de su vida. Hasta un 75% de las mujeres sexualmente activas estarán o han estado expuestas a la infección por VPH en algún momento de su vida.

¿Las personas que han tenido múltiples parejas sexuales son las únicas que pueden transmitir el VPH?

Para nada. Cualquier persona que esté infectada puede transmitir el virus.

¿El uso de preservativos puede prevenir cualquier transmisión del VPH?

No, como ya hemos comentado anteriormente, la penetración no es imprescindible para adquirir la infección. Puede adquirirse, por ejemplo, por contacto piel con piel a nivel de la zona genital. En este caso, los preservativos, aunque reducen el riesgo, no protegen totalmente a la mujer frente a este contagio. Aun así, es importante recordar que la infección se transmite fácilmente por contacto sexual.

¿Los controles son necesarios solamente si se experimentan síntomas o dolores?

No. De hecho, las lesiones precancerosas y el cáncer de cérvix en sus etapas iniciales no producen síntomas. Es decir, no se siente nada y no hay dolor. Por eso es fundamental hacerse un test PAP (técnica de Papanicolau) o citología, para detectar a tiempo las lesiones precancerosas.

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